Detección de patologías psíquicas y físicas en la escritura manuscrita
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¿FALSIFICACIÓN, INCAPACIDAD O DIFERENTES TIEMPOS DE PATOLOGÍA Y/O ADMINISTRACIÓN CONJUNTA DE FÁRMACOS?
María del Carmen Doyharzábal

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Frecuentemente los peritos nos vemos enfrentados al pedido de determinar si existía en el causante una debilitación de las funciones psíquicas en general, como para influir y afectar la voluntad para otorgar libremente un acto jurídico como la firma de un testamento ológrafo, en otras si en atención del padecimiento sufrido es posible que su normal escrituración y modo de firmar se hayan visto modificados a raíz del padecimiento que sufría o si la realización de determinados tratamientos podrían provocar una alteración en su manera de escribir y firmar.

Si bien el dictamen médico puede despejar estos interrogantes en algunos casos, con la muerte del autor del manuscrito, desaparece esta forma eficaz de resolver el problema y se presenta la disyuntiva de determinar si se encontraba o no afectado definitivamente de una enfermedad mental inhabilitante, de un estado transitorio confusional que lo privaba de discernimiento o si simplemente las modificaciones presentadas en su escritura y firma son solamente un producto de las consecuencias lógicas de una enfermedad que no afectaba sus facultades.

El acto de la escritura

Y es aquí donde la propuesta de la grafología es integrarse a este trabajo interdisciplinario como ciencia auxiliar, colaborando con su conocimiento y posibilidades a través del estudio del gesto gráfico.

Esto es posible porque la escritura es el acto resultante de un complejo proceso psicofisiológico que refleja la organización del Sistema Nervioso Central y los aspectos conscientes e inconscientes de la psiquis.

En primer lugar, al igual que para cualquier otro acto, para que un sujeto escriba debe existir una motivación, es decir un caudal energético que estimule una conducta, que genere una motivación.

Esta motivación para escribir puede ser de origen exógeno o endógeno. Luego aparece la percepción utilizando la memoria, la atención, el pensamiento que son funciones psíquicas.

Hasta aquí el futuro acto de escribir es puramente automático, se le debe agregar el contenido emocional que es el que se va a lograr a través de conexiones que existen entre las diferentes áreas corticales cerebrales y el cerebro límbico, ya que es en el límbico donde se va a dar la carga emocional.

Desde el hipotálamo y la hipófisis se van a activar los circuitos hormonales y glandulares que van a impactar en las diferentes áreas de todo el organismo, es decir, el organismo reaccionará en forma totalitaria a través de la orden que recibe.

Una vez que se comprende la orden y se asocia con lo afectivo, va a hacer contacto con la corteza rolandica, que es motora y que es la que ordenará y organizará la motricidad del miembro superior, es decir, el movimiento.

Los sectores parietales secundarios (áreas 1, 5 y parte de la 7 de Brodmann, controlarán cinestésicamente la posición de la mano, la rapidez y la presión entre otras cosas. y las áreas 39 y 40 de Brodmann, ubicadas en los sectores parietales inferiores, son las que contribuirán en el proceso cognitivo espacial para poder sostener la orientación y dirección correcta, evitando que la escritura se disgregue y sea inteligible.

Así pues, entonces, en el acto de la escritura, es en el lóbulo frontal donde se origina la idea de escribir, que pronto se convierte en imagen visual y mental en el lóbulo occipital utilizando el lenguaje aportado por el lóbulo temporal y se ejecuta por medio de la corteza motora, siendo coordinada como una acción única por el lóbulo parietal.

La escritura también está asociada a la evolución intelectual del individuo y a su capacidad lingüística. De hecho, son la evolución psicológica y la personalidad las que intervienen en la particular interpretación que hace el sujeto respecto de los estímulos internos y externos que recibe, con lo cual el modo en que éstos influyen en sus estados de ánimo incidirán consecuentemente en la realización de formas gráficas particulares, siendo el SNC el que recibe, reconoce e integra las señales del ambiente exterior y de otras partes del organismo, y el equilibrio bioquímico del cerebro el que predispone a reaccionar de maneras variables, transmitiendo la intensidad y frecuencia de movimiento escritural conforme a sus condiciones y sus estados de excitación e inhibición, ocasionando rasgos específicos que permitirán establecer las causas que los originan.

Vemos entonces, que el acto de escribir requiere entre otras cosas de lo neuro-perceptivo-motor. Es necesario poseer coordinación en lo visomotor, de lo sensorio motor, de la motricidad fina. El solo hecho de escribir una simple letra a o trazar un espiral o un círculo, requiere realizar movimientos precisos del brazo, mano y dedos, lo cual exige un alto grado de coordinación entre los músculos del cuerpo y un circuito complejo de fibras nerviosas interconectadas que son la corteza cerebral y los ganglios basales ubicados en el cerebro; el tálamo y el subtálamo pertenecientes al diencéfalo; el núcleo rojo y la sustancia negra del mesencéfalo y el cerebelo ubicado en el encéfalo posterior y de esta perfecta coordinación dependerá la mayor fluidez del trazado.

Desde lo orgánico, lesiones en áreas corticales prerolándicas (motoras) delante de la cisura de Rolando, ocasionarán alteraciones de la motricidad fina y gruesa ocasionando temblores, no permitiendo mantener la dirección del renglón y ni coordinar el trazo.

Una mano en estado de tensión, ya sea tanto por lesiones orgánicas, estados psíquicos alterados, o provocada intencionalmente para disfrazar la escritura, bloqueará los reflejos neuromotores y producirá movimientos rígidos o distorsionados que alterarán tanto la presión, como el trazado de los rasgos originales de un sujeto.

Muchas veces el desconocimiento de las modificaciones que pueden generar determinadas patologías psíquicas u orgánicas en el grafismo, el no tomar en cuenta todas y cada una de las particularidades de la escritura y de su cronología, pueden llevar a obviar las diferencias que pueden presentarse ante una misma patología, el recrudecimiento de la misma, e incluso a confundir o a dejar de lado los signos identificadores producto de los trastornos secundarios de un tratamiento aplicado o las consecuencias de la interacción de la administración conjunta de fármacos, conduciendo a considerar que el sujeto se encontraba privado de razón al momento de otorgar el acto o que el escrito y firma no corresponden a su autoría.

Vejez – senilidad - demencia

En lo referente a las diferencias que pueden presentarse entre una vejez sana, el comienzo de la senilidad y una demencia franca resulta imprescindible considerar que el envejecimiento es un proceso irreversible que afecta a todos los seres vivos y que el solo hecho de que un individuo esté próximo o haya llegado a la ancianidad no significa que haya de considerárselo demente, como tampoco el hecho de que una persona sea aún joven significa que esté por ello libre de tener sus facultades mentales alteradas.

Todas las alteraciones del Sistema nervioso central que se asocien con el envejecimiento pueden presentar en mayor o menor grado, signos gráficos indicadores inherentes a cambios emocionales o en el comportamiento y alteraciones motoras que no siempre son producto de una discapacidad mental.

Si bien muchas veces los límites clínicos o semiológicos entre el envejecimiento y la demencia pueden ser imprecisos, con la observación detallada y precisa de la cronología escritural no resulta un imposible.

Patologías orgánicas tales como trastornos cardíacos, respiratorios, renales, circulatorios, glandulares, alteraciones óseas y musculares o el cáncer entre muchos otros, pueden desorganizar la escritura y producir signos gráficos particulares que modificarán la escritura original, sin que ello signifique que las facultades mentales del autor se encuentren afectadas o que no corresponde a la mano autora.

Por otra parte es importante tener en cuenta las diferencias que pueden presentarse ante cambios funcionales normales que surgen con la edad pero que no llegan en ningún caso a configurar enfermedades.

Katzman y Terry definen la vejez como: "Cambios que ocurren en individuos libres de enfermedades definidas y caracterizados por lentas y a veces continuas modificaciones en funciones específicas".

Si bien no es una condición obligatoria que con la edad se pierda la calidad original de la escritura, como cambios en el área de las funciones nerviosas que pueden ser detectados en gran parte de las personas que se hallan próximas a los 75 años es frecuente observar en los escritos:

  • Leve tendencia a la desorganización espacial.
  • Ciertas desigualdades de la profundidad, la tensión el calibre y el relieve en la presión por una tendencia a la reducción de la eficiencia motora y la fuerza muscular
  • Algunos temblores producidos por los cambios eléctricos fisiológicos que incidirán en la precisión del trazado como un producto de la reducción en el flujo cerebral y en la producción de neurotransmisores.
  • En algunos casos puede evidenciarse un incremento de la profundidad de la presión para evitar estos temblores.
  • Algunos cegamientos por disminución de la energía.
  • Lentitud en la velocidad producida por la disminución de la coordinación motriz y cierta pérdida de la rapidez mental,
  • Mayor tendencia a la angulosidad por pérdida de la flexibilidad muscular-motora.
  • Variaciones de la dimensión.
  • Leves alteraciones de la dirección.
  • Letras más simplificadas.
  • Olvidos ocasionales de algunos puntos en letras que los contienen, por algunos fallos en la concentración y la memoria que quedan limitada a un tiempo determinado y que muchas veces pueden producirse ante estados de angustia o depresión.
  • Algunos retoques para mejorar la legibilidad.

Posteriormente un grupo reducido de sujetos no manifestará mayores cambios en su escritura, mientras que otros comenzarán a acusar mayores disfunciones.

Por supuesto no podemos dejar de lado en la evaluación, el hecho de que determinados cambios sociales tales como la pérdida de roles sociales, la fragmentación familiar y la pérdida del conjugue o familiares a las que generalmente deben enfrentarse a través del tiempo, o el apartamiento al que puede ser sometido por la sociedad, incidirán en determinados aspectos de la personalidad que generarán a su vez, en algunos de ellos, nuevos cambios en la escritura. Sin que ello signifique que nos encontramos ante una demencia senil, ya que no todo sujeto que evidencie una pérdida leve de la memoria o determinadas fallas cognitivas, algunos indicadores de depresión o modificación de algunos rasgos de la personalidad, esta iniciando o sufriendo una demencia.

También, es importante destacar que ante la simple aparición de algunos indicadores de confusión mental, antes de dictaminar una demencia irreversible, se evalúe en el escrito la posibilidad de que los mismos no se deban a una claudicación transitoria del cerebro, o a desarreglos viscerales extracerebrales. El hipotiroidismo, las deficiencias de vitamina B12 u otros nutrientes, las deficiencias de oxígeno, las hipotermias, la suma de acciones farmacológicas entre otros son capaces de generar una aparente demencia, sin embargo, una vez estabilizada la situación orgánica le permitiría al sujeto recuperar el uso pleno de sus facultades.

En su defecto cuando en la evaluación del escrito se advierte que comienzan a incrementarse los signos de desorientación espacial, de olvidos, de pérdida de la atención, es importante evaluar las características de los cambios presentados para poder determinar si no nos encontramos ante un proceso degenerativo que amenaza con ponerse en curso o que avanza en forma virulenta.

Un estado senil que presente un estado deficitario por sus manifestaciones clínicas constituye una condición patológica cuando la debilidad de las funciones psíquicas en general presenta alteraciones como para influir y afectar la voluntad para otorgar libremente un acto jurídico.

Aquí el deterioro de la capacidad mental se evidencia a través de cambios de la personalidad y la conducta que se caracterizan por:

  • Pérdida de fluidez mental con disminución de la espontaneidad y de la rapidez en los procesos del pensamiento.
  • Dificultad en la adquisición de nuevos conocimientos.
  • Dificultad creciente en la adaptación frente a situaciones nuevas.
  • Estereotipias intelectuales (siempre hablan de los mismos temas).
  • Perturbaciones o disminución del control de las reacciones afectivas donde los sentimientos de tristeza alternan con un estado de irritabilidad, intolerabilidad susceptibilidad e impaciencia, acentuándose el egoísmo, el egocentrismo y la desconfianza.
  • Hiperactividad no justificada.
  • Indiscreciones sexuales.
  • Retraimiento creciente.
  • Pérdidas del interés por los demás.
  • Afectividad embotada o respuesta emocional disminuida.

En estos casos:

  • los signos de pérdida de la orientación espacial se evidenciarán con la pérdida de la organización del texto, el sentido y dirección del escrito que no pueden ser mantenidos, existiendo una alteración en el ritmo y la proporción.
  • El mal funcionamiento de las asociaciones internas estará representado a través de las discordancias y disgregaciones, acompañados con faltas de coordinación.
  • Una estructura psíquica endeble u obnubilada con una aminoración o pérdida de la capacidad se observará con hipografías representadas a través de la escasez y pobreza de los grafismos, la desfiguración o supresión de los rasgos esencialeso la sustitución por formas equivocadas donde se han perdido las formas más elementales, con una orientación arrítmica.
  • Un estado de confusión presentará una escritura confusa, desproporcionada, desigual, desordenada, floja, lanzada, movida, rápida o precipitada.
  • Una motilidad provocada por la excitación exagerada de los afectos tanto puede indicar estados maníacos o el efecto de determinados tóxicos y se verá reflejada por la precipitación e hiperligado de las palabras.
  • La magnitud de la disminución del sentido de la realidad será proporcional a la mayor desproporción que se evidencie en la extensión, el desorden y la falta de claridad.
  • La pérdida de la memoria retrógrada (es decir de evocación) se verá a través de la pérdida de la cohesión, la falta de claridad, de orden y legibilidad, con una pérdida de la coherencia de los símbolos gráficos o una escritura en símbolos.
  • Mientras que las fallas en la memoria anterógrada (de fijación) estará reflejada en la pérdida de los engrames.
  • El deterioro en las ideas y en la conducta donde no existe coherencia entre lo que piensa y lo que siente se evidenciará a través de las inclinaciones ambivalentes, con un incremento de los rasgos impulsados excesivamente, en un ambiente gráfico discordante en general en todos los géneros.
  • La disminución de la coordinación general, de las facultades intelectuales como la rapidez mental, la tendencia a repetir siempre las mismas ideas o historias, la pasividad, la inercia, la apatía, la negligencia o el abandono físico o moral se observará con enlentecimiento de la velocidad, ausencia de los signos accesorios, un descenso de las líneas en la escritura, deficiencias en la presión.
  • La presencia de temblores de acuerdo a sus características, pueden estar indicando algunas alteraciones correspondientes al Sistema nervioso central que pueden cursar con demencia.

Enfermedad de Alzheimer

Con el envejecimiento se incrementa la posibilidad de desarrollar la enfermedad de Alzheimer que es una enfermedad del sistema nervioso central y representa más del 50 al 65% de todos los síndromes demenciales.

Es el tipo más frecuente de demencia cortical que surge como consecuencia de cambios degenerativos en la corteza cerebral, y en donde la alteración de la lecto- escritura puede evidenciarse antes que sea ostensible el deterioro en el lenguaje oral.

Se caracteriza por:

  • Déficit en la atención, la orientación, el juicio y la memoria.
  • Incapacidad para efectuar operaciones mentales complejas.
  • Cambios afectivos y conductuales con labilidad e incontinencia emocional.
  • Actitudes apáticas.

En el desarrollo típico veremos que en la cronología escritural se evidenciarán: indicadores de una demencia que avanza en forma lenta e insidiosa.

  • La lentitud en la velocidad que en estos casos se observa no será tanto producto de la disminución de la coordinación, sino que será el reflejo de la disminución en las facultades intelectuales como la rapidez mental, la tendencia a repetir siempre las mismas ideas o historias, la pasividad, la inercia, la negligencia o el abandono físico o moral.
  • Pueden surgir algunos temblores esporádicos y un incremento de la presión para evitarlos; si bien no son la característica fundamental de esta patología.
  • Al inicio la escritura solamente presenta signos indicadores de afectación de la memoria reciente o de fijación y de cambios afectivos y conductuales, donde en algunos sujetos pueden evidenciarse un incremento de los signos de agresividad e irritación y en otros por el contrario, signos de apatía, pasividad y desinterés.
  • Sin embargo en la firma no se evidenciarán cambios excesivamente evidentes.

Surgirán también los primeros indicadores de:

  • Desorientación espacial y de depresión, sumada a cierta pobreza o incoherencia del discurso con una leve agrafia lingüística (olvido de una palabra).
  • Alteraciones en la separación entre líneas y en la cohesión.
  • Dificultades para realizar movimientos curvaceos.
  • Algunas letras o palabras serán ilegibles y pueden presentarse algunas perseveraciones. Sin embargo como en esta fase aún el sujeto es capaz de percibir el deterioro que experimenta, tiende a rectificar las letras o palabras, repasando el trazado o efectuando agregados o tachaduras.
  • También se harán evidentes los signos de ansiedad, inquietud, irritabilidad y depresión.

Generalmente estas características se presentarán en el transcurso de los 2 a 4 primeros años de inicio de la patología.

En una segunda etapa que puede tener una duración aproximada de de 3 a 5 años, comienzan a surgir determinadas dificultades motoras y el temblor se evidencia en forma más acentuada.

  • La presión se presenta como pastosa o con cegamientos y/o desigual con variaciones llegando a notarse en ocasiones un fuerte incremento en la profundidad.
  • La ilegibilidad y el desorden van en aumento, como al igual que los anteriores signos.

Con el tiempo la escritura adopta características similares a las de la afasia sensorial transcortical presentándose agrafias (pérdida de la capacidad para escribir), sin embargo el sujeto aún tiene preservación de la lectura en voz alta.

En la enfermedad de Alzheimer la agrafia puede presentar dos grandes divisiones:

  • la agrafia lingüística, que se basa en una afectación del sistema léxico-semántico y se relaciona directamente con la caída de los mecanismos neurolingüísticos;
  • y la agrafia apráxica, que es un trastorno del grafismo que se caracteriza por un deterioro de los grafemas en base a las alteraciones visuo-espaciales, visuo-constructivas y práxicas.

En conjunto con la aparición de agrafias severas y parafasias, se evidencian signos de agresividad, de apatía, de alucinaciones, y de ideas delirantes de prejuicio y celotipia.

En la cronología, a medida que avanza el proceso demencial se observa un incremento de las alteraciones en la escritura, principalmente en los escritos espontáneos, como en los dictados, hasta que en las etapas finales de la enfermedad ya le resulta imposible escribir.

En los sujetos más jóvenes el compromiso en la escritura tiende a surgir en forma más rápida.

A diferencia con la Enfermedad de Parkinson, donde a través de la cronología de los escritos se ve avanzar el deterioro motor, en la enfermedad de Alzheimer lo que se observa predominantemente es el avance del deterioro cognitivo.

Enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson, es una enfermedad neurológica que afecta a las estructuras de encargadas del control y coordinación del movimiento en las que se involucran principalmente la sustancia nigra, el estriado y también la corteza cerebral, el límbico y el hipotálamo.

Se caracteriza entre otros síntomas por:

  • Rigidez muscular
  • Temblor
  • Bradikinesia
  • Dificultad en el equilibrio y coordinación

Y en donde secundariamente pueden aparecer

  • Depresión
  • Cambios emocionales
  • Problemas de memoria

Es común considerar que la escritura se caracteriza por presentar entre otras cosas:

  • Un temblor que inicialmente es predominantemente horizontal (donde la oscilación del temblor es perpendicular a los trazados verticales), que será más evidente en zona superior derecha de hampas y zona inferior izquierda de jambas y con un predominio de la oscilación en zona superior derecha e inferior izquierda en letras (predominantemente en óvalos). y que a medida que avanza la enfermedad pude surgir también en sentido vertical.
  • Una escritura pequeña que se empequeñece al final de cada línea y progresivamente en líneas sucesivas.
  • Tendencia a disminuir el tamaño de las letras, (micrografía) que se acentúa a medida que la enfermedad avanza.
  • Movimientos descendentes que continúan con ondulaciones, como si la escritura se reflejara en el agua.
  • Tendencia a dirección descendente (no puede sostener la horizontabilidad).
  • Tendencia a superponer letras y palabras entre si.
  • Presión en rosario.
  • Escritura vacilante.
  • Puntos de letra i en raya horizontal.
  • Velocidad lenta.
  • Los óvalos pueden presentarse facetados.
  • Los trazados en general se vuelven cuadrangulares y son finos e inseguros.

A medida que la enfermedad avanza se produce un desorden general en la escritura y se evidencia una mayor rigidez del trazado pudiendo presentarse palilalia.

Sin embargo en la práctica no siempre todo esto es tan así, ya que según la frecuencia que presenten en Hertz los temblores darán lugar a que las características del trazado sean diferentes.

Si los temblores son de frecuencia más rápida la presión será más rígida y el trazado pastoso y constreñido, dando lugar a que el tamaño del grafismo sea más pequeño, adquiriendo en algunas zonas un aspecto casi filiforme, perdiendo nitidez.

En cambio si la frecuencia del temblor es más lenta en la escritura habrá un aumento en la dimensión del grafismo, y surgirá muchas veces una marcada tendencia a acentuarse excesivamente la presión, incrementándose la lentitud.

Ante lesiones del circuito prefrontal dorsolateral se evidenciarán:

  • Signos de pérdida de la planificación y conducta dirigida a metas.
  • Pérdida de la flexibilidad del pensamiento.

Ante alteraciones del circuito lateral orbitofrontal se evidenciarán:

  • signos de desinhibición e irritabilidad.

En cambio ante lesiones del cingular anterior, la escritura presentará:

  • signos de apatía y de disminución de la iniciativa.

Si bien los fármacos antiparkinsonianos dirigidos a restituir o mejorar la dopamina que son utilizados para controlar el temblor en la Enfermedad de Parkinson, mejoran la rigidez muscular, la coordinación del movimiento y reducen los temblores, ocasionarán marcadas diferencias en la escritura de acuerdo a los tiempos de utilización y la combinación que se efectúe entre ellos.

Por lo que en un cotejo escritural deberá ser tomado en cuenta para no cometer errores.

Levodopa

La levodopa es el fármaco considerado como el más eficaz para mejorar el temblor de reposo en la enfermedad de Parkinson. Sin embargo puede empeorar el temblor de acción.

Con el uso continuado de levodopa, la escritura en general tiende a normalizarse y a mejorar el temblor en la misma.

Sin embargo para la evaluación de la escritura frente al cotejo, resulta esencial recordar que la mejoría se mantendrá solamente durante 2 o 3 años, pues luego una tercera parte de los sujetos comenzarán a empeorar lentamente y otra tercera parte puede desmejorar en forma rápida. Por lo que luego de un uso continuado, al cabo de 6 o 7 años, el efecto durará menos de 3 horas y luego de ese plazo, la incapacidad en la escritura volverá a surgir como al inicio de la enfermedad. En estos casos, se debe considerar que la leve mejoría que puede llegar a observarse en el escrito comienza recién a los 30 o 60 minutos de su ingesta y es de corta duración por lo que las características de las mismas pueden variar notoriamente durante el transcurso del día.

Con el uso de la levodopa se presentan, en la mayoría de los pacientes como efecto secundario, varios tipos de discinecias es decir incapacidad de controlar los movimientos voluntarios. Esta fluctuación motora es más fácil de identificar en la escritura en el curso del día, en el denominado deterioro de fin de dosis, presentándose generalmente a las 2 o 3 horas después de ser administrada.

Levodopa – carbidopa (de acción prolongada)

En el caso de la administración de Levodopa–carbidopa (de acción prolongada) la carbidopa se combina con la Levopa para disminuir el requerimiento de la dosis y los efectos indeseables de ésta.

La combinación de levodopa/carbidopa se absorbe en forma virtualmente completa en el término de 2 a 3 horas. Sin embargo durante el período de ajuste de dosis, pueden aparecer en la escritura movimientos anormales involuntarios, incluyendo discinecias como la corea surgiendo en el trazado la proliferación de movimientos rápidos y bruscos, y distonía (trastorno en el tono o tensión de un músculo) que modificará ostensiblemente la tensión en el trazado.

Durante el consumo de levodopa y carbidopa de acción prolongada pueden presentarse en algunos casos signos de desórdenes mentales por lo que los escritos deben ser observados atentamente para prever el desarrollo de una depresión con tendencias suicidas. La misma precaución debe tenerse respecto a sujetos con psicosis actuales o pasadas, ya que las mismas pueden incrementarse y con ellas sus signos.

El retiro abrupto de la medicación o la discontinuidad de la misma puede originar rigidez muscular que endurecerá el trazado y cambios mentales que se evidenciaran con una marcada modificación de las características originales de la escritura, sobre todo en aquellos casos en este siendo administrada conjuntamente con neurolépticos.

En sujetos tratados con levodopa/carbidopa se observaron como reacciones adversas a la medicación, el incremento de signos de ansiedad, desorientación, disminución de la agudeza mental, agitación, indicadores de pérdida de la memoria y corea, como así mismo signos de hipertensión o hipotensión.

Levodopa y benserazida

En la combinación de Levodopa y benserazida como tratamiento sustitutivo el comienzo de acción es de 3 horas aproximadamente. Por el contrario, el efecto de los comprimidos dispersables se hace presente rápidamente lo que marca una sustancial diferencia en lo referente a los tiempos de escritura. Eventualmente pueden observarse signos gráficos de trastornos psíquicos como por ejemplo agitación y con menor frecuencia un incremento de los signos de depresión y reacciones psicóticas. También pueden presentarse, pero en una fase más tardía del tratamiento, indicadores de movimientos involuntarios anormales de tipo coreiforme es decir bruscos y rápidos o atetósicos mas lentos y sinuosos.

Levodopa con inhibidores de la monoaminoxidasa

Cuando la levodopa es administrada en conjunto con inhibidores de la monoaminoxidasa pueden desencadenarse crisis hipertensivas, por lo que se generará un aumento en el calibre del trazado, modificándose la presión original.

Tratamiento crónico con levodopa

En el tratamiento crónico con levodopa se pueden evidenciar también en la escritura, efectos secundarios psiquiátricos tales como ideas delirantes o seudoalucinaciones que podrían llevar a pensar que nos encontramos ante una patología demencial inhabilitante. En este caso es importante tomar en cuenta que al retirársele la medicación, en caso de no tratarse de una patología subyacente secundaria, las condiciones psíquicas volverán a ser las anteriormente presentadas.

La Pergolida (agonista dopaminérgico)

Puede hacer surgir en el escrito indicadores de hipertensión, astenia, euforia, inestabilidad emocional, alucinaciones, reacciones paranoicas o maníacas. Ante la suspensión repentina del medicamento se puede evidenciar indicadores de confusión y alucinaciones por lo que se debe tener en cuenta para no confundirlos con alteraciones psíquicas permanentes, considerando equivocadamente al sujeto dentro del porcentaje de parkinson demenciales.

Selegilina (inhibidor de la IMAO-B)

La selegilina administrada en conjunto con algunos antidepresivos o sedantes puede provocar reacciones tóxicas. En esos casos se incrementarán en la escritura los signos de intoxicación por lo que puede presentarse una mayor desorganización, un incremento de los temblores verticales, cierta incoherencia en la dirección, un retardo en la velocidad habitual, desigualdades de la presión, modificaciones en los parámetros de distancias entre letras, palabras y líneas, ausencia de movimientos progresivos y un endurecimiento del trazado gráfico entre otros signos.

Otros datos a tomar en cuenta

Vemos entonces que el empleo de ciertos fármacos en la enfermedad de Parkinson puede modificar la escritura al reducir, modificar o anular los temblores y generar además signos de alteraciones somáticas o psíquicas independientes de la patología inicial que pueden prestarse a confusión.

Hoy tenemos conocimiento de que fármacos utilizados para aliviar la enfermedad de Parkinson, la depresión, las alergias y las migrañas, entre otros, pueden producir efectos secundarios en la escritura que podrían ser confundidos con síntomas de demencia, sobre todo en las personas de edad avanzada.

Sin embargo no por ello podemos dejar de lado el hecho de que en el estudio cronológico de la escritura del enfermo de Parkinson y en cotejo con las características anteriormente presentadas por el sujeto, ante el avance de la enfermedad, además de las fluctuaciones motoras, pueden evidenciarse signos gráficos indicadores de alteraciones neuropsicológicas, depresión, alteraciones del estado de ánimo, alteraciones en la percepción espacial e incluso en algunos casos como consecuencia de una disminución profunda de la sustancia gris y blanca, que afectará a los ganglios basales, los núcleos de la base, el tálamo y a las proyecciones de estas estructuras hacia el lóbulo frontal, puede generarse en el 30 a 40 % de enfermos de Parkinson, una demencia subcortical.

En estos casos las dificultades que se evidencian en la orientación, la memoria y la capacidad de abstracción serán más por retardo o inhibición que por pérdida. Y serán más evidentes los signos de distraibilidad, dificultades de la concentración y falta de motivación que los de amnesia. Incrementándose la disminución de la atención, es decir los signos de hipoprosexia.

Conclusión

Vemos entonces que antes de efectuar un dictamen resulta fundamental realizar un análisis exhaustivo del material escrito considerando los antecedentes personales del autor, el estado emocional al momento de efectuarlo, la evolución que pueda presentar de acuerdo a la variabilidad en el tiempo, como en el transcurso del día, qué funciones cognoscitivas se han visto afectadas, en que orden y en qué tiempo de evolución, determinando la personalidad de quien la padece (su estructura psíquica, sus fantasmas, su posición subjetiva frente a la vida y a la enfermedad), cuáles son los cambios de personalidad que presenta y las particularidades de tal enfermedad. Es decir, sus correlaciones médicas, sus trastornos específicos (tanto de la enfermedad como de los tratamientos efectuados), evaluando los diferentes efectos que puedan producir determinados fármacos o tratamientos, ya que una alteración tanto desde lo orgánico como desde lo psicológico puede afectar la escritura produciendo modificaciones.

Pues de no tener en cuenta estas variables diagnósticas, se correría el riesgo de caer en especulaciones teóricas. De esta manera nos aseguraremos de no atribuir al escritor otras causas que no sean las reales y evitaremos confusiones que resulten perjudiciales para sus intereses.

Cronología de alteraciones óseas y musculares
Años 1984 – 1986 – 1990
(A) Trazado sin levodopa – (B) Trazado con levodopa

 

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